Paco Salcedo preside Microsoft España desde 2025 y, entre sus principales objetivos, se encuentra impulsar la transformación de España hacia una economía de la inteligencia artificial basada en la innovación responsable y sostenible. Es patrono de la Fundación CYD y un firme impulsor de la formación tecnológica en la sociedad y la promoción del talento joven. Conversamos con él acerca de los retos de la universidad en su transformación tecnológica, de la colaboración entre Microsoft España y el sistema educativo, del encaje entre la formación superior y el mercado laboral y de la revolución que la IA supone para la sociedad del conocimiento.
¿En qué situación se encuentra nuestro país en el proceso de transformación tecnológica?
España está ante una grandísima oportunidad: es la primera vez en la historia tecnológica, pero también considerando otras revoluciones industriales, en la que España está en la pole position, en la línea de salida. Lo que está ocurriendo aquí no es muy distinto de lo que está pasando en otros países de Europa, Asia o Estados Unidos: tenemos acceso a esta tecnología en las mismas condiciones y esto es una oportunidad muy grande.
“Según nuestros informes, España es el sexto país en el uso de la IA, el 44% de los españoles la usa de forma habitual, estamos por delante de Estados Unidos u otros países europeos”.
En cambio, en el ámbito empresarial, el 21% de las empresas de más de diez empleados usan la IA. Hay cierta tensión de que nadie se quede atrás y que no se produzcan brechas digitales como la brecha del talento: la IA, requiere profesionales especializados y que toda la población use esta tecnología.
¿Y cuál es el rol de la universidad española en esa transformación?
La universidad juega un papel fundamental, primero porque es la principal generadora de conocimientos: el 82% de la producción científica se sigue produciendo en las universidades, y segundo porque es la gran formadora de talento. La universidad ha de ayudar a formar nuevos profesionales que, ya de serie, vengan con este tipo de herramientas.
¿Qué retos y oportunidades plantea la adaptación de la inteligencia artificial en el entorno universitario?
La universidad se enfrenta a una paradoja: el 90% de los estudiantes utiliza IA de forma habitual, pero en cambio un 62% dice que la universidad no le está dando la formación adecuada (datos que recoge la publicación Uso y percepción de la IA en el entorno universitario II) Y esta paradoja tensiona y va a tensionar de ahora en adelante el entorno universitario y va a demandar también cambios.
“Una cosa es utilizar la IA y otra emplearla de manera competente, responsable y productiva. Y aquí es donde la universidad puede ayudar muchísimo en todos los ámbitos, en todas las carreras, actualizando planes de formación y académicos, dotando a los alumnos de la guía adecuada para un uso ético y responsable y formando a los profesores; haciendo de ese vector de transferencia del conocimiento”.
Parte del valor de la economía de la IA es la generación de propiedad intelectual y ahí la universidad también puede ayudar.
¿Y en la formación en IA en la universidad, cuáles son los principales desafíos?
Uno de los grandes retos que la universidad tiene ahora mismo es la capacitación, algo que también sucede en el ámbito de la empresa, donde el 39% de los empleados reconoce que no ha recibido formación. Por ello, parte del esfuerzo de Microsoft en España es en formación, en concreto entre los jóvenes.
“Hemos formado en IA a más de 200.000 jóvenes en España. Queremos ayudar a la universidad en ese camino, en la capacitación de los estudiantes y de los profesores. Y no solo una formación técnica, sino un uso también ético y responsable de las herramientas; donde es fundamental la privacidad y hay que asegurar y proteger la integridad académica”.
La primera edición del estudio de la Fundación CYD Uso y percepción de la IA en el entorno universitario, en 2025, puso de manifiesto que sólo la mitad de las universidades había colaborado con empresas tecnológicas. ¿Cómo valoran esta colaboración desde Microsoft España?
Creo que es una responsabilidad compartida, nosotros tenemos que ponerlo fácil. Universidad y empresa tenemos que estar muy cerca, porque no solo va de tecnología, va de cómo esa tecnología se adapta de manera que tenga impacto.
Nosotros hemos optado por plataformas que protejan la integridad del dato, la privacidad, que permitan a la universidad desarrollar tecnología de inteligencia artificial con su propio contexto, con su propia realidad, sus propios datos y su propia semántica.
“El riesgo de la IA es que pueda ser extractiva. Nuestra aproximación es asegurarnos que las universidades, cuando utilizan nuestra tecnología, sepan que sus datos son suyos, que nuestros modelos no van a ser entrenados con su información y que tienen todas las garantías de seguridad y privacidad, que pueden desarrollar la IA para mejorar la productividad y para equipar al profesorado y a los alumnos con las mejores herramientas”.
La IA tiene muchos beneficios para los alumnos y también para los investigadores, creo que el uso de esta tecnología es una gran oportunidad para acelerar la investigación en España.
¿Cómo regula Microsoft aspectos como la ética, transparencia, equidad, seguridad y privacidad en las herramientas que usa la comunidad educativa y en general cualquier usuario?
Desde que empezamos con la inteligencia artificial aplicamos autorregulación, antes incluso de que hubiera regulación al respecto. Elaboramos unos principios de IA responsable y ética, que abordan aspectos como la equidad, inclusión, transparencia, flexibilidad, seguridad, privacidad y rendición de cuentas. Y esto nos lo aplicamos internamente como un estándar. Todos nuestros servicios pasan por un comité de IA responsable y se auditan, y son prácticas que ponemos a disposición de nuestros clientes para que las puedan aplicar ellos mismos.
Por otro lado, colaboramos activamente con los reguladores: en Europa tenemos equipos de trabajo que ayudan a implementar esta regulación.
¿Cómo puede ayudar la IA al estudiante en su experiencia académica?
La IA tiene muchos beneficios y permite al estudiante acelerar su aprendizaje clarísimamente de manera muy personalizada, porque la IA aprende y contextualiza la realidad del estudiante y va a la velocidad que éste necesita, permitiéndole producir y crear herramientas de comunicación. La IA es muy inclusiva en muchos aspectos: puede ayudar a estudiantes que no son nativos en el país en el que están estudiando, permitiendo beneficiarnos de la diversidad de nacionalidades y también dotar de herramientas a personas que no tienen acceso a otro tipo de medios.
“Y lo más importante de todo es la empleabilidad de los graduados universitarios: es muy relevante equipar con la IA a los estudiantes para que sean profesionales preparados y que esta tecnología venga ya de serie en todas las carreras”.
Y no solo estamos hablando de carreras tecnológicas, porque esto redefine como se hace medicina o abogacía; todas las titulaciones tienen que incorporar estas competencias en su currículum y además enseñar a cómo utilizarlas de manera adecuada. No se trata de dejar de aprender la materia, sino de incorporar la capacidad en la forma de hacer el trabajo.
¿Cómo afecta la IA al rol de la universidad como transmisora de conocimiento?
Evidentemente, le afecta. Yo creo en la universidad como garante de un conocimiento ordenado. La IA vive del pasado, nos pone el pasado en la palma de nuestra mano y nos ayuda a subirnos a hombros de gigantes, pero no va a crear el futuro. Por tanto, el papel de la universidad es enseñar el pensamiento crítico, apalancándose en lo que ha sucedido hasta ahora, pero sobre todo dando a los estudiantes esa capacidad única de creatividad que facilitan las herramientas de IA e inculcándoles la capacidad, el coraje y la curiosidad por aprender y atreverse a innovar.
“¿Qué es lo más importante de la universidad? Crear nuevo conocimiento. Y ese es el foco principal para mí, la gran oportunidad. Dotar a los alumnos con las capacidades más necesarias y focalizarse en que sean capaces de crear ese nuevo conocimiento que va a ser muy necesario; parte se quedará en la universidad y parte de transferirá a la sociedad y a las empresas que se beneficiarán de ello”.
En el mundo actual, con un avance tan rápido de la tecnología, ¿cuál es el principal valor de la universidad?
En Microsoft España no contratamos títulos, contratamos personas. Una universidad es mucho más que un título: es enriquecer a la persona con valores, con formas de trabajar, con herramientas, con saber hacer y con capacidad creativa que es fundamental. Más allá del contenido técnico de los estudios, están las capacidades humanas, que la IA no va a tocar.
Creo que tenemos muy buenas universidades y está en nuestra mano que este proceso de transformación tecnológica sea un éxito y la única manera es ir muy juntos y aprender unos de otros.
Diferentes estudios alertan de la falta de profesionales cualificados en tecnología en España. ¿Cuál es su opinión y cómo cree que se puede motivar a los estudiantes?
Nuestras estadísticas nos dicen que más del 50% de las posiciones de IA no quedaron cubiertas el año pasado.
“Tenemos que asegurarnos que la universidad genere perfiles muy demandados como ingenieros de inteligencia artificial, ingenieros de datos o ingenieros y arquitectos de nube, y que haya una representación equitativa de género. Hoy en día tenemos un desequilibrio muy relevante en las carreras STEM y es como dejar a la mitad de la población fuera, hay que poner el foco en atraer talento femenino en estas carreras”.
Y para atraer talento, creo que trabajar el propósito es fundamental: hablar de lo que se puede conseguir con la tecnología, de su impacto positivo para cambiar el mundo.
¿Considera que, a nivel general, la formación de ámbito tecnológico en la universidad española está al día de las necesidades de las empresas del sector?
Este mundo avanza mucho más rápido que nuestra velocidad para aprender y para actualizar los currículums. Si nos pasa a nosotros dentro de Microsoft con nuestros propios materiales de aprendizaje, ¿cómo no le va a pasar a la universidad o a las empresas?
La formación reglada tiene sus procesos y uno de los retos es la agilidad, y habrá que solucionarlo porque no queda otra. En Microsoft investigamos muchísimo y contratamos a investigadores de la universidad, creo que ya no hay tanta separación entre el mundo de la investigación académica y de la investigación en la empresa, y también en la formación; en las empresas continuamente es necesario aprender y actualizarse. Están cambiando los paradigmas, y las fronteras entre universidad y empresa se están diluyendo.
¿Qué consejo les daría a los estudiantes que se quieran dedicar al ámbito de la tecnología?
Lo primero es que no hay un camino único: la universidad, formación profesional, emprender, etc…Lo más importante es hacer las cosas con entusiasmo, pasión y curiosidad.
“A los estudiantes les diría que lo que están aprendiendo no va a acabar en el ejercicio de aprendizaje, va a seguir toda la vida. Y los animaría a buscar un propósito, porque, si lo tienen, van a encontrar siempre el camino y la fuerza para seguir aprendiendo. Y que sean prácticos: que prueben y experimenten lo que están estudiando, porque es lo que la sociedad les va a demandar”.
Cuando entrevistamos a profesionales buscamos ese sentido práctico: las personas que no solo estudian, sino que aplican y ponen en práctica sus aprendizajes, tienen un gran valor.
¿Cómo valora el uso actual de la IA y qué recomendaciones da para aprovechar al máximo el potencial de esta tecnología?
Una cosa es usar la IA y otra es usarla bien, de manera competente y productiva, y ahí está la diferencia entre un autoaprendizaje y un aprendizaje más profundo. Hay mucho material disponible, el que quiera aprender sobre la IA, lo va a poder hacer. Lo que toca es hacerse las preguntas adecuadas, ir más allá.
“La IA ha empezado con un uso un poco superfluo y lo que estamos viendo, a través de estudios que miden el impacto de la IA en puestos de trabajo, es que el 50% de los profesionales ya usa la IA en ejercicios de análisis y la reflexión”.
La IA puede ayudar a profundizar en la materia, a disponer de más información, el que sea curioso va a poder aprender muchas más cosas en menos tiempo y de forma mucho más transversal. Creo que las personas más válidas en el futuro se van a parecer más a los humanistas y a los renacentistas que a los súper especialistas.