El Programa Mentores CYD 2026 ha llegado a su fin tras seis meses en los que los mentores, profesionales y directivos de empresas del Patronato de la Fundación CYD, han guiado y acompañado a 21 mentees, estudiantes universitarios de último curso de grado que se preparan para dar el salto al mundo profesional.
En este artículo, compartimos la experiencia, los aprendizajes y las reflexiones de algunos mentores como Cristina Marqués, responsable de Proyectos de Educación, Talento y Responsabilidad Social en IBM, Natalia Moreno, directora de Relaciones Institucionales Globales en Telefónica, José María Remacha, socio del área de Fiscalidad Corporativa, Precios de Transferencia y Gobernanza Fiscal en EY, y Alfonso Rodés, presidente de Havas España. Y también conocemos los testimonios de los mentees Lucía Casterán, estudiante de Psicología en la Universidad Isabel I y graduada en Criminología en la Universidad Complutense de Madrid, Anais Moreno, graduada en Derecho por la Universidad Antonio de Nebrija, Ignacio Luis Alcántara, graduado de Economía y Finanzas Internacionales y Banca en CUNEF Universidad, y Alberto Palacios, graduado en Física en la Universidad Autónoma de Madrid.
Curiosidad, actitud y visión: los consejos de los mentores para el inicio profesional
Para desenvolverse con éxito en el entorno profesional actual, los mentores destacan que las actitudes y la capacidad reflexiva marcan la diferencia más allá de la pura formación técnica. Natalia Moreno, directora de Relaciones Institucionales Globales en Telefónica, subraya la curiosidad, el criterio propio y las relaciones humanas como factores indispensables.
“Estamos en un momento de cambio y de grandes fluctuaciones en nuestras sociedades y prepararse es esencial, en la profesión o en el sector que hayas decidido. Hay una competencia o cualidad que es esencial en cualquier ámbito laboral: la curiosidad. Tener ganas de aprender, preguntar, entender lo que ocurre a tu alrededor y no dar las cosas por hechas, buscar el por qué, son claves”.
Por su parte, Cristina Marqués, responsable de Proyectos de Educación, Talento y Responsabilidad Social en IBM, remarca la importancia de la actitud, la proactividad y las actividades extracurriculares a la hora de marcar la diferencia:
“Los conocimientos técnicos siguen siendo importantes, pero lo que marca la diferencia es la actitud. Valoro especialmente la proactividad, la capacidad de aprendizaje y el trabajo en equipo. Vivimos en un entorno en constante cambio y quienes muestran curiosidad, ganas de aportar y disposición para seguir aprendiendo tienen mucho camino recorrido”.
Asimismo, José María Remacha, socio del área de Fiscalidad Corporativa, Precios de Transferencia y Gobernanza Fiscal en EY, aconseja a los jóvenes estudiantes ciertas soft skills y una actitud humilde, pero enfocada hacia el futuro:
“La empatía, oratoria, capacidad de negociación y curiosidad son habilidades que considero fundamentales en los jóvenes universitarios que se incorporan al mundo laboral. Creo que es importante que sean humildes y pacientes, pero que busquen un proyecto que les ilusione”
Alfonso Rodés, presidente de Havas España, aconseja a los recién graduados a no obsesionarse con tenerlo todo resuelto desde el principio y a priorizar el aprendizaje continuo:
“A un joven que se incorpora al mundo profesional le diría que no sienta que debe tener toda su vida profesional resuelta desde el principio. Que aproveche cada experiencia, aunque no sea exactamente la que imaginaba, y que pida opinión cuando la necesite. Y, sobre todo, que no elija cada paso solo pensando en cómo quedará en su currículum, sino en lo que puede aprender y aportar”.
Superar la incertidumbre y ganar seguridad: la experiencia de los mentees
El salto de la universidad a la empresa suele estar acompañado de incertidumbres vocacionales y dudas ante los primeros pasos en el mercado laboral, un reto en el que el Programa Mentores CYD ha podido proporcionar guías y recursos fundamentales para ganar seguridad y perspectiva. Muestra de ello ha sido el trabajo conjunto entre Cristina Marqués y su mentee, Lucía Casterán, estudiante de Psicología en la Universidad Isabel I y graduadad en Criminología en la Universidad Complutense de Madrid, quien explica cómo el programa le ayudó a relativizar decisiones y superar el miedo al error:
“Mi principal miedo antes de empezar el programa con mi mentora Cristina era básicamente no saber hacia dónde quería orientar mi trayectoria profesional. Y gracias a ella he conseguido superarlo porque me ha ayudado mucho a relativizar un poco las decisiones que tomamos, a entender que cualquier decisión que tú tengas, siempre y cuando la hagas con criterio, está bien”.
Asimismo, Lucía Casterán valora el impacto que el Programa Mentores CYD tiene a la hora de encontrar un primer empleo con más criterio:
“Creo que el paso por el programa favorece, sin lugar a duda, el encontrar un futuro trabajo. No solo porque creo que actúa como sello de calidad, sino porque a raíz de las mentorías se puede definir mucho más fácilmente qué es lo que quieres hacer y actuar en consonancia”.
Para Anais Moreno, graduada de Derecho por la Universidad Antonio de Nebrija, el programa ha supuesto un aprendizaje clave tanto en el plano personal como a la hora de disipar la incertidumbre:
“Mi experiencia en el Programa Mentores CYD ha sido increíble y muy enriquecedora, tanto a nivel personal como profesional. Ha supuesto una oportunidad única para aprender, ampliar mis conocimientos y conocer de una manera más cercana la realidad del mundo laboral. Además, me ha permitido adquirir nuevas perspectivas sobre mi futuro profesional y afrontar esta nueva etapa con mayor confianza e ilusión”.
Anais Moreno señala las dudas iniciales que tenía al afrontar los primeros pasos profesionales y cómo su mentor, Carles Vendrell, le ayudó a ganar confianza y tranquilidad en sus decisiones de futuro:
“Gracias al programa, he conseguido tener una visión mucho más clara y realista de esta transición, comprendiendo que el desarrollo profesional es un proceso de aprendizaje continuo. Esta experiencia me ha ayudado a ganar seguridad, confiar más en mis capacidades y afrontar mi futuro con mayor tranquilidad y motivación”.
Por su parte, Ignacio Luis Alcántara, graduado en Economía y Finanzas Internacionales y Banca en CUNEF Universidad, resalta la confianza y sinceridad en la relación con su mentor:
“Mi mentor siempre me ha tratado con cercanía y sinceridad, siempre ha habido una conversación abierta y honesta en la que me ha dado su opinión sin filtros, que es exactamente lo que más necesitas cuando estás tomando decisiones importantes sobre tu futuro profesional. Es raro encontrar a alguien dispuesto a dedicarte su tiempo y a hablarte con esa franqueza, y eso es lo que hace que esta relación sea tan valiosa”.
Ignacio Luis Alcántara destaca la seguridad que le ha aportado su mentor, Olaf Díaz-Pintado:
“Cuando estás empezando, hay momentos en los que no sabes si estás eligiendo bien, y eso genera mucha inseguridad. Te planteas si el camino que estás siguiendo es el correcto o si deberías estar haciendo otra cosa. Después de pasar por el programa, nunca me había sentido tan seguro tomándolas, sabiendo que están respaldadas por años de experiencia y por alguien que ya ha pasado por situaciones similares y que te ayuda a verlas con perspectiva”.
Para Alberto Palacios, graduado de Física en la Universidad Autónoma de Madrid, el paso por el programa ha representado un punto de inflexión para clarificar sus metas laborales:
“El Programa Mentores CYD sido una oportunidad increíble para parar, reflexionar y mirar hacia el mundo profesional con una perspectiva mucho más clara. Entrar en contacto con personas en activo que están dispuestas a guiarte desinteresadamente te da un baño de realidad muy positivo y te ayuda a salir de la burbuja académica con mucha más madurez y seguridad”.
Alberto considera que su mentora, Gemma Góngora, le ha ayudado a ganar confianza y a afrontar los procesos de selección con serenidad y poniendo en valor su potencial:
“Me asustaba incorporarme al mercado laboral a ciegas o no saber defender mi potencial. Gracias al programa, he superado ese temor; mi mentora me ha ayudado a encarar mis primeras entrevistas de trabajo sin miedo, enseñándome a ir siempre con la verdad por delante y a presentarme con confianza. Ahora sé cómo poner en valor lo que quiero y lo que sé hacer”.
Un intercambio bidireccional que acerca universidad y empresa
Como ocurre en cada edición, la mentoría se consolida como una experiencia bidireccional donde los mentores no solo guían y comparten vivencias, sino que también aprenden y se enriquecen con la mirada y las inquietudes del talento universitario. Natalia Moreno explica cómo este contacto directo le permite abrir perspectivas:
“Estar cerca del talento joven me ayuda a salir de mi propia mirada. Después de muchos años de experiencia profesional, inevitablemente tienes algunas certezas, determinadas formas de hacer las cosas e incluso inercias. Hablar con jóvenes que están empezando obliga a preguntarte por qué hacemos determinadas cosas, cómo las hacemos y conocer otras perspectivas. Me interesa mucho escuchar qué esperan ellos del trabajo, de una empresa o de quienes tenemos responsabilidades directivas”.
Por su parte, Cristina Marqués, incide en el enriquecimiento mutuo y en el deber de las organizaciones de acompañar a las nuevas generaciones:
“Los jóvenes reciben orientación, apoyo y acceso a experiencias que pueden ayudarles a avanzar con más confianza, mientras los mentores tenemos la oportunidad de aprender de nuevas realidades, conocer otros sectores y formas de pensar. Participo en estos programas porque he tenido la suerte de desarrollar mi carrera en un entorno donde siempre encontré personas dispuestas a compartir su tiempo y experiencia conmigo. La mentoría es una forma de devolver parte de todo lo recibido y de acompañar a quienes están dando sus primeros pasos para que no se sientan solos o perdidos”.
En la misma línea, José María Remacha, destaca la oportunidad de conocer la visión del talento emergente y define la mentoría como un compromiso social de futuro:
“Como mentor, me enriquece conocer perspectivas vitales y profesionales de las nuevas generaciones. Es un deber que tenemos como sociedad y posibilita dejar un legado a las nuevas generaciones para hacer un mundo mejor”.
Una visión compartida por Alfonso Rodés, quien subraya el valor de estas conversaciones directas para conectar universidad y empresa:
“El papel del mentor no es imponer un camino, sino compartir experiencias y ayudar a la persona mentorizada a pensar con más perspectiva el suyo. Acercar la universidad y la empresa no depende únicamente de los planes de estudio o las prácticas; también requiere conversaciones directas. Los directivos pueden compartir retos reales del trabajo, mientras que los jóvenes ayudan a entender mejor sus expectativas y preocupaciones”.
Concluida la edición 2026 del Programa Mentores CYD, desde la Fundación CYD agradecemos el compromiso y el tiempo dedicado por todos los mentores y entidades de nuestro Patronato que han participado en esta iniciativa, y animamos a todos los mentees a seguir construyendo su futuro profesional con la confianza, los conocimientos y las herramientas adquiridas durante esta experiencia.