Ranking CYD 2018: Cartografía diversificada del mapa universitario español

Presentación Ranking CYD 2018

El pasado 09 de mayo presentamos el Ranking CYD 2018 en una rueda de prensa que tuvo como punto de encuentro las nuevas oficinas de Havas Group en Madrid. Esta presentación, además de exponer las novedades y resultados de la quinta edición del ranking que en la Fundación CYD venimos desarrollando desde el 2014, tuvo como objetivo reflexionar sobre el carácter multifacético del sistema universitario español así como también su evolución temporal positiva pese al advenimiento de la crisis.

En primer lugar, Francesc Solé Parellada, Vicepresidente de la Fundación CYD, se refirió al propósito que en nuestra institución perseguimos respecto a la promoción y contribución de las universidades al desarrollo económico y social de España. En este marco, el Ranking CYD cumple un rol clave al ser la mayor guía que reúne de manera multidimensional a 73 universidades (50 públicas y 32 privadas) con 2.235 titulaciones y hasta 22 ámbitos de conocimiento.

El hecho de involucrar diversos aspectos y dimensiones nos permite ofrecer datos a nivel de la universidad en su conjunto, pero también resultados en relación a los ámbitos de conocimiento, como pueden ser economía, sociología o medicina, entre otros. Este rasgo, poco habitual en los rankings de nuestra industria, se corresponde con otro bastante atípico: la información que hay detrás de los ámbitos de conocimiento implica un número de indicadores incluso más elevado que a nivel institucional.

La rueda de prensa –que contó con la asistencia de medios reconocidos y de alto prestigio como Europa Press, EFE, eldiario.es, RNE, El Mundo, ABC, Diario Educación, Canal Extremadura, Cinco Días, Onda Cero, Extremadura Radio, Ser y Top Diario– continuó con la palabra de Martí Parellada, Director del Ranking CYD, quien hizo hincapié en la evolución positiva que el sistema universitario español ha tenido estos últimos años, reflejándose una dirección clara de crecimiento en la que la posición relativa de cada una de las universidades se convierte en un análisis complementario a la tendencia global.

El Ranking CYD se inscribe en un proyecto de inspiración europea pero de alcance internacional, el U-multirank, que se presenta a principios del mes de junio incorporando 1.630 instituciones de educación superior. Este volumen lo convierte en la principal herramienta de comparación de universidades a nivel mundial, dentro de la cual la Fundación CYD aporta la mayor información en lo que hace referencia a las universidades españolas.

Ranking CYD: Una aproximación multifacética al sistema universitario español

Martí Parellada enfatizó en las novedades de la quinta edición del Ranking CYD , y en las diversas aproximaciones que este benchmarking permite. En primera instancia y según los ámbitos que se analizan, la información puede dividirse en 22 ámbitos de conocimiento.

La segunda aproximación la hemos centrado en distribuir los 36 indicadores a nivel institucional en 5 dimensiones (enseñanza y aprendizaje, investigación, transferencia de conocimiento, orientación internacional y contribución al desarrollo regional). Hemos decidido presentar los resultados para cada una de estas dimensiones porque creemos que no necesariamente hay una relación entre que una universidad sea más o menos antigua, pública o privada, presencial o a distancia, a que tenga posiciones idénticas en cada una de las dimensiones.

Otra aproximación puede darse por Comunidades Autónomas. En este sentido, replicamos la información para dar unos resultados a nivel autonómico porque consideramos que son relevantes ya que, finalmente, la competencia sobre la enseñanza superior es de la entidad territorial administrativa.

 

Evolución de indicadores en el sistema universitario español 2015-2018

Como bien ha comentado Martí Parellada, el Ranking CYD presenta en esta edición un nuevo gráfico que es el de la evolución para detectar qué modificaciones hay anualmente. Sin embargo, no es fácil comparar grupos de rendimiento de un año para otro porque, finalmente, no hay grandes variaciones entre universidades que antes estaban en un determinado grupo de rendimiento y que hayan modificado su posición. Es decir, no hay cambios sustanciales a nivel de grupos de rendimiento que hagan que una universidad pase de estar en uno de los tres grupos de rendimiento a otro.

Por tanto, la manera que nos ha parecido más razonable para analizar esta evolución implica tomar el indicador absoluto. En este caso, se han seleccionado 15 indicadores que son los que ofrecen mayores garantías frente a otros que han sido objeto de cambio de definiciones. Sobre éstos, hemos analizado el resultado de ese indicador para el conjunto del sistema universitario español en el 2015 y el resultado del mismo para el 2018. Así, hemos podido detectar cuáles son los que han tenido un comportamiento positivo o negativo, permitiéndonos aproximar a una valoración de cómo ha evolucionado el sistema universitario español en este período.

Sin embargo, la reflexión general que en Fundación CYD venimos sosteniendo refleja al mapa universitario español como una cartografía muy diversificada y variada en la cual, hay universidades que destacan por dimensiones y otras que sobresalen por ámbito de conocimiento. Como bien sostiene Martí Parellada, este punto debemos ponerlo en valor: no hay una universidad que sea buena en todo así como tampoco hay una universidad que no tenga algún indicador que forme parte del grupo de alto rendimiento.

Cómo afecta la crisis a la calidad universitaria de España

La última reflexión se centra en la cuestión de la evolución desde el 2015 al 2018. Todos estos indicadores son una media de diversos años académicos, lo que en la práctica quiere decir crisis. El indicador basado en de dónde provienen los fondos de investigación, que pueden ser externos o de las transferencias corrientes del Estado y de la administración pública correspondiente, refleja muy bien dicha crisis. Según Martí, la interpretación que puede hacerse es que en un momento de restricciones presupuestarias importantes, la universidad ha tratado de buscarse la vida y de captar mayores fondos externos (entre los que juegan un papel relevante los programas competitivos de la Unión Europea) para mantener sus equipos de investigación.

Es bastante razonable que aumenten los fondos externos en representación de los recursos de la Unión Europea. En cambio, hay otros dos fondos que son los privados y los de investigación regional que tienen un comportamiento negativo, reflejando la clara situación actual de crisis. Como agrega Martí Parellada, es difícil pensar que en este período en particular hayan aumentado las aportaciones privadas para fondos de investigación, y es complejo pensar en la misma idea de los fondos de investigación regionales. Por el contrario, es coherente que hayan evolucionado positivamente los fondos externos, en buena parte fondos internacionales, y hayan disminuido los fondos regionales o privados.

Por otro lado, es un indicador del impacto de la crisis el comportamiento claramente positivo de las publicaciones por profesor, que quiere decir total de publicaciones divididas por PDI (personal, docente e investigador), pero con un comportamiento negativo normalizado en las publicaciones altamente citadas y publicaciones interdisciplinarias. Es decir, lo que se detecta es que hay un incremento del volumen pero que no se corresponde con un aumento de la calidad. Lo sustancial de este crecimiento del número de publicaciones es que se trata de una respuesta a los incentivos que tiene establecido el sistema para mejorar la promoción académica de los profesores, pero que no se corresponde con la calidad en donde también intervienen las dificultades presupuestarias.

En paralelo, hay dos indicadores vinculados a profesores que son claramente resultado de la crisis. Los profesores funcionarios sin tramos es un indicador negativo pero lógicamente tiene un sentido positivo; sin tramos quiere decir que no se les ha reconocido capacidad investigadora. Es decir, que disminuya la cantidad de profesores a los que no se les reconoce tal capacidad es un indicador que refleja una expresión positiva. Sin embargo, el número de profesores funcionarios sin tramos no ha aumentado, en tanto que el indicador del profesorado extranjero ha disminuido. Tanto uno como otro son resultado de la política de congelación del profesorado y del mantenimiento con determinada graduación de las tasas de reposición; elementos que hacen que, en la medida en que no pueda crecer el número de profesores, los extranjeros disminuyan y el colectivo de profesores aumente su capacidad investigadora.

Para aquellos que quieran profundizar en los resultados del Ranking CYD 2018 y realizar una aproximación sobre el sistema universitario español ya sea por universidades, dimensiones, ámbitos de conocimiento, Comunidades Autónomas o según el análisis de su evolución, pueden ingresar online a http://rankingcyd.org.

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