María Blasco, emblema en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

María Blasco en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia

A pesar de que muchas científicas han estado involucradas en grandes descubrimientos, pocos lectores podrían nombrar a una investigadora que no fuera Marie Curie. ¿O acaso sí? ¿Quienes podrían comentar los aportes que hicieron Rachel Carson, Lise Meitner, Inge Lehmann, Katherine Johnson o Bárbara McClintock? Pese a sus enormes méritos, contribuciones e invenciones, la poca visibilidad atribuida, la falta de roles y la existencia de estereotipos no hacen más que devenir en un binomio mujer-ciencia que aún hoy se encuentra desequilibrado.

Diversas son las razones que se suman, se retroalimentan y se fagocitan. En general, el entorno social, familiar y educativo no incentiva de igual manera a chicos y chicas a elegir carreras científicas y técnicas. Por un lado, las mujeres muestran mayor ansiedad ante las matemáticas y ciencias que los chicos, incluso si su rendimiento en la materia es bueno. El personal docente evalúa mejor a las chicas en materias no científicas y los padres tienen menos expectativas de que sus hijas tengan profesiones relacionadas con la ciencia y la tecnología en comparación con sus hijos. Sumado a ello, el sector tecnológico se presenta como un ámbito marcadamente masculino.

Los números se lucen en concordancia. La diferencia en el interés hacia las carreras técnicas y matemáticas es marcado ya desde la secundaria. Aunque las chicas tienen más expectativas para su futuro profesional según datos del Informe PISA, de media en la OCDE sólo una de cada cinco adolescentes de 15 años quiere dedicarse a profesiones técnicas, algo que posteriormente se refleja en la elección de estudios universitarios.

Los datos del ámbito sanitario son similares: el porcentaje que se decanta por carreras afines apenas asciende a un 15-17%. Además, no es menor reconocer que aunque las mujeres obtengan más del 50% de los títulos universitarios, su presencia en carreras como física o ingeniería no llega al 30%.

En España, las mujeres ocupan el 25% de las plazas de catedráticas de universidad y profesoras de investigación en el Centro Superior de Investigaciones Científicas-CSIC. Además, son el 28% de los profesionales que desarrollan su carrera en sectores de alta y media-alta tecnología y sólo un 7% de las jóvenes de 15 años manifiesta que quiera dedicarse a profesiones técnicas en el futuro (porcentaje que se triplica en el caso de los chicos).

Ante estos datos es fácil entender el motivo por el que Naciones Unidas haya declarado el 11 de febrero como Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. ¿Cuál es el objetivo? Lograr el acceso y la participación plena, equitativa y en condiciones de igualdad para las mujeres y las niñas en la educación, la capacitación, el empleo y los procesos de toma de decisión en la ciencia, eliminando toda forma de discriminación contra la mujer.

En nuestro caso, intentamos fomentar esta participación, impulsar la vocación, dar a conocer la labor investigadora y sobre todo visibilizar las conquistas femeninas. Y para ello, pocas emisoras más figurativas que María Blasco: científica española especializada en los telómeros y la telomerasa, directora del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Una mujer que pasa la mayor parte de su jornada diaria entre microscopios, probetas, condensadores, pipetas y rejillas de laboratorio para vislumbrar el futuro de la longevidad humana y de la lucha contra el cáncer, el infarto de miocardio y el Alzheimer.

María Blasco, una mujer que se empeña en más investigación y menos cáncer

Mencionar su trayectoria profesional es como si se tratase de un pliego con una larga lista de puntos a destacar. En 1988 se licenció en Ciencias Biológicas por la Universidad Autónoma de Madrid y obtuvo el doctorado en 1993 en Bioquímica y Biología Molecular por la misma universidad bajo la dirección de Margarita Salas Falgueras, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa (UAM-CSIC). Ese mismo año se trasladó a Nueva York para ocupar un puesto de investigadora postdoctoral en el laboratorio de Carol Greider en el Cold Spring Harbor Laboratory. Allí, María Blasco aisló uno de los genes esenciales de la telomerasa y generó el primer modelo de ratón deficiente en telomerasa, que sirvió para demostrar su importancia en el mantenimiento de los telómeros, la inestabilidad cromosómica y la enfermedad.

Regresó a España en 1997 y constituyó su propio grupo de investigación en el Departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología (CNB). En 2003 encabezó, en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), el grupo de Telómeros y Telomerasa y dirigió el programa de Oncología Molecular. Desde 2005 compatibilizó esas funciones con la vicedirección de Investigación Básica de este organismo, hasta junio de 2011, cuando fue nombrada Directora del CNIO. Actualmente, es vicepresidenta de la Alianza de Centros Severo Ochoa y Unidades María de Maeztu (SOMMa) que reúne centros y unidades de investigación para promover la excelencia española en investigación y para mejorar su impacto social a nivel nacional e internacional.

Desde hace más de 20 años, y con más de 200 artículos publicados en las prestigiosas revistas científicas, el trabajo de María Blasco se ha centrado en demostrar la importancia de los telómeros y la enzima que los controla, la telomerasa, así como su relación con el cáncer y las enfermedades relacionadas con el envejecimiento.

Las respuestas que a continuación compartimos desde Fundación CYD no son más que una demostración de su entrega inconmensurable hacia la ciencia y de su implicación en la investigación para luchar contra los tumores y afecciones.

1- ¿Qué recuerdas de tus comienzos en relación a la ciencia? ¿Qué te llevó a querer estudiar una carrera relacionada a la ciencia?

Siempre me ha gustado averiguar cómo funcionan las cosas, en especial cómo funciona la vida. Sin embargo, no fue hasta que me hablaron de la Biología Molecular (entender la vida a nivel de las moléculas, como el ADN) en una clase de orientación universitaria que vi muy claro que quería dedicarme a la investigación en Biología Molecular. Pensé que ahí estarían las claves para entender el origen de las enfermedades y poder curarlas algún día.

2- Los días como este 11 de febrero ayudan a visibilizar la labor científica de las mujeres y fomentar la vocación en las niñas. ¿Qué opinión te merece de la brecha de género en los sectores de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas (STEM)?

Como sociedad, la brecha de género es algo que nos hace perder talento y oportunidades para avanzar en el conocimiento, y por lo tanto para mejorar el mundo. No podemos permitirnos perder talento femenino que está formado al máximo nivel desde hace ya muchas décadas. A nivel individual, no debería de parecernos ético que por el hecho de ser mujer se tengan menos oportunidades o sea más difícil llegar a lo más alto. Hace ya muchas décadas que hay tantas mujeres como hombres formadas al máximo nivel en muchas carreras, incluidas las científicas como química, farmacia, medicina, biología etc.
En el CNIO somos un 70% de mujeres científicas. Sin embargo, los puestos de toma de decisiones y de poder dentro de la ciencia aún están mayoritariamente ocupados por hombres. Solo hay un 18% de mujeres que somos directoras de centros de investigación. Por lo tanto, aunque hemos avanzado mucho, aún queda mucho por avanzar para acabar con un mundo que es desproporcionadamente dominado por los hombres. Solo cuando en los puestos de máxima responsabilidad y poder dentro de una profesión estemos representados por igual hombres y mujeres, será posible la igualdad real.

3- ¿Qué se necesitaría estimular-cambiar-actualizar para que las mujeres tengan mayor representación en estos campos?

Para estimular a que más mujeres estudien las carreras STEM es necesario luchar contra los estereotipos, que perjudican a las mujeres, y que hacen que estas tengan menos autoconfianza. Sabemos que hasta los 6 años las niñas se sienten capaces de resolver problemas muy difíciles y que es a partir de esa edad cuando pierden la confianza en sí mismas. Es esencial que las personas que tienen la responsabilidad de educar en la enseñanza primaria y secundaria sean conscientes de que hay sesgos de género que todos tenemos y que perjudican a las niñas. En cambio, hay que orientar los métodos educativos para eliminar estos estereotipos en niños y niñas.

4- ¿Qué opinión te merece la desigual elección de los estudios por parte de las niñas, agudizada en las carreras científicas y tecnológicas?

Es la consecuencia de los sesgos en la educación y de los estereotipos. Hay un famoso estudio de Science que demuestra que niños y niñas pequeños se ofrecen por igual a resolver problemas que se les dice que son “muy difíciles”. A partir de los 6 años, esto cambia y las niñas se autoexcluyen.

5- La ciencia y la igualdad de género son vitales para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), incluidos en la Agenda 2030. ¿Qué esfuerzos faltan hacerse para promover la participación de las mujeres y las niñas en la ciencia? ¿Qué medidas deberían tomarse para acortar la brecha entre mujeres y hombres que terminan una licenciatura, maestría o doctorado en ciencia?

En muchas carreras científicas somos ya más mujeres que hombres. Pero como en todas las profesiones, sigue habiendo un techo de cristal que hace que las mujeres lo tengamos más difícil para llegar a los puestos de más poder y responsabilidad. Factores que juegan en contra de que las mujeres avancen a lo más alto son: (i) los sesgos inconscientes que hacen que sistemáticamente se evalúe peor a las mujeres que a los hombres, incluso con el mismo CV, (ii) los estereotipos que hacen que se espere de las mujeres cosas diferentes que de los hombres y que por lo general penalizan a las mujeres ambiciosas y que llegan a los puestos más altos, (iii) la falta de autoconfianza de las mujeres, al estar menos representadas en el poder, están también más aisladas, con menos redes de apoyo que los hombres, (iv) el hecho de que las mujeres aún somos las que nos ocupamos principalmente del cuidado de los más necesitados (niños, familiares enfermos, etc) y eso alimenta los estereotipos y sesgos sobre las mujeres y los hombres. Para acortar la brecha hay que tomar medidas en relación a todos estos factores. Quizás las medidas más efectivas son las cuotas y los permisos de maternidad iguales e intransferibles para los dos progenitores. La acción social e individual también son muy importantes sobre todo por parte de personas que tienen la capacidad de cambiar las cosas.

6- En tu caso, ¿cuáles fueron tus motivaciones para hacer el doctorado en Bioquímica y Biología Molecular?

La biología molecular tiene como objetivo entender a nivel molecular cómo funciona la vida. Ahí está la clave de porqué enfermamos y también la clave de la curación de las enfermedades. Grandes éxitos de la biología molecular son el tratamiento efectivo del SIDA (una enfermedad que cuando apareció mataba a todos los infectados en menos de 2 años y que ahora ya no es sinónimo de muerte) o los nuevos tratamientos dirigidos y menos tóxicos contra el cáncer (cáncer de mama, melanoma, cáncer de pulmón), entre muchos otros. Aún quedan muchos cánceres por curar y muchas enfermedades que aún no sabemos cómo curar, porque aún no conocemos su origen a nivel molecular. Entender esto es lo que motiva mi trabajo.

7- Has sido discípula de grandes pioneras en la investigación biomolecular como Margarita Salas y Carol Greider (ganadora del Nobel de Medicina). ¿Ha influido en algo el hecho de que sean mujeres?

Han influido muchísimo. Por una parte, han sido mis referentes, mis role models, las que me han enseñado que se puede ser científica y llegar a lo más alto en la carrera investigadora. Ambas me han animado a dar el paso adelante y a tener mi propio grupo de investigación. Me han enseñado que las mujeres pueden hacer ciencia de excelencia. Por otra parte, han sido grandes maestras, grandes consejeras, grandes apoyos. Hacen falta más mujeres arriba para que podamos ayudar a romper el techo de cristal a otras mujeres.

8- ¿Qué ha significado para ti crear el grupo de investigación en el Departamento de Inmunología y Oncología del Centro Nacional de Biotecnología?

En este Departamento del CNB inicié mi grupo de investigación en 1997 y de eso hace ya más de 20 años. Cuando acabé mi estancia postdoctoral en EEUU, a pesar de que me ofrecieron trabajos en centros investigación muy prestigiosos, yotenía claro que quería volver a mi país y hacer ciencia desde España. Conseguí una plaza de científica titular dentro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas e inicié mi propio laboratorio en el CSIC. Tras 7 años en el CSIC, pedí la excedencia voluntaria como funcionaria y me fui a trabajar al CNIO, donde mi primer reto fue dirigir el Programa de Oncología Molecular, que hoy es el más potente del CNIO y uno de los más potentes del mundo.

9- Actualmente diriges el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas, ¿cuáles son allí tus principales retos y desafíos?

El primero es ser líderes mundiales en la investigación del cáncer, y eso lo estamos consiguiendo. De hecho, en el último ranking de Nature Index (uno de los más prestigiosos y que mide en números absolutos el impacto de los descubrimientos) estamos en la primera posición de Europa y en la cuarta del mundo en cuanto a centros de cáncer. El segundo es trasladar este conocimiento a los pacientes de cáncer y esto lo hacemos a través de acuerdos con hospitales de dentro y fuera de la comunidad de Madrid. El tercero es trasladar el conocimiento que generamos a nuevos tratamientos contra el cáncer a través de patentes, licencias o nuevas compañías spin offs; algo que también estamos haciendo bastante bien.
En el CNIO nuestros investigadores co-desarrollan con empresas farmacéuticas de todo el mundo, lo cual es un indicador de nuestra alta reputación internacional. En los últimos 6 años han entrado 23 millones de euros a los grupos de investigación del CNIO gracias a nuestra actividad de innovación. Generamos 1/5 de todos los retornos que generan todas las Universidades Españolas juntas, con tan solo 400 investigadores. Tenemos un programa de descubrimiento de fármacos, que financiamos estructuralmente desde el CNIO y hemos conseguido vender algunas de nuestras moléculas a multinacionales farmacéuticas. Creemos en que la innovación sale de los descubrimientos punteros y de la excelencia científica. Hemos creado una cultura de la innovación y lo más normal en el CNIO es que nuestros investigadores vean como natural no solo publicar en las mejores revistas sino también convertirlos en nuestras estrategias contra el cáncer y de colaboración con las empresas.

10- ¿Estás satisfecha con tu trayectoria al frente del CNIO? ¿Qué te gustaría cambiar? ¿Cuáles son tus metas pendientes?

Estoy satisfecha con lo que hemos conseguido a pesar de las dificultades de la crisis económica que no solo ha disminuido la financiación a la ciencia, sino que además ha puesto todo tipo de trabas administrativas para que los investigadores no podamos hacer ciencia. Para nosotros, estas dificultades no han sido la excusa para no hacerlo aún mejor y aquí estamos: el 2017 fue el mejor año de toda la historia del CNIO en cuanto a publicaciones de alto impacto.
Estoy muy orgullosa de varias iniciativas que implican nuestro acercamiento a la sociedad y que espero ver crecer y desarrollarse en los próximos años como son “Amigos del CNIO”, una iniciativa de filantropía individual que ya nos ha traído más de 1000 amigos al CNIO, y una financiación muy importante para retener y atraer talento investigador. Me gustaría que “Amigos del CNIO” creciera muchísimo más, esto haría al centro más robusto, y menos dependiente de los vaivenes de la financiación pública.
En 2012, también iniciamos una oficina de Mujer y Ciencia, que ha hecho que en el CNIO tengamos unas condiciones laborales mejores para las mujeres científicas, financiemos la guardería y tengamos una jornada flexible. Estamos comprometidos con la educación científica de la sociedad a través de iniciativas como «CNIO Arte» que financia Fundación Banco Santander y también la educación en ciencia de profesores de instituto y alumnos de bachillerato a través de la iniciativa “CNIO & The City” que nos financia la Fundación Española de Ciencia y Tecnología.

11- ¿Cómo es y cómo debería ser la dinámica de trabajo en un equipo de investigación? ¿El flujo de ideas debe ser siempre horizontal por más piramidal que sea su estructura? ¿Qué rol cumplen las mujeres en los equipos de biomédica?

Por supuesto los grupos han de ser horizontales aunque al final del día haya un director que supervise y marque los objetivos. El CNIO está lleno de mujeres, la ciencia del CNIO está hecha mayoritariamente por mujeres. Yo quiero que además, las mujeres sean las que dirijan los grupos de investigación al 50%. Es a lo que tiene que aspirar cualquier institución de excelencia, y más si nuestro fin es avanzar en el conocimiento y en los tratamientos del cáncer: ¡no podemos perder talento!

12- El objetivo principal de tu investigación es entender y curar enfermedades. ¿Qué desafíos te supone no solo desde lo profesional sino también desde lo humano que tu trabajo diario se enfoque en prevenir y tratar enfermedades asociadas a la edad?

Tener como objetivo entender y curar las enfermedades es lo que hace que ame mi profesión y que nunca me canse de investigar. Es una responsabilidad pero también es el trabajo más gratificante del mundo.

13- Se dice que cada vez vivimos más, ¿esos años necesariamente son años de vida? ¿Cómo crees que avanza la sociedad hasta las generaciones más adultas?

Lo que hemos visto en modelos animales es que cuando retrasamos el envejecimiento molecular no solo conseguimos que los ratones vivan más tiempo sino que retrasamos todas las enfermedades del envejecimiento, incluido el cáncer. Esto demuestra que el envejecimiento está en el origen de estas enfermedades. Ahora vivimos más años, pero envejecemos igual que hace 1000 años y por ello ha aumentado la incidencia de enfermedades asociadas al envejecimiento. Se trataría de retrasar el envejecimiento molecular y así poder prevenir o retrasar la aparición de enfermedades asociadas al envejecimiento. Y lo que es más importante, entendiendo el por qué se produce el envejecimiento y, por lo tanto, las enfermedades asociadas al envejecimiento, podremos desarrollar tratamientos más efectivos y curativos contra enfermedades que aún no sabemos cómo curar (neurodegerativas, infarto, fibrosis). Nosotros ya hemos demostrado que mantener los telómeros largos durante más tiempo no solo aumenta la longevidad de ratones sino que también previene la aparición de enfermedades. Más recientemente hemos demostrado que el re-alargamiento de los telómeros en modelos de enfermedades degenerativas como fibrosis pulmonar o infarto, puede frenar la progresión de estas enfermedades.

14- La longevidad humana, la lucha contra el cáncer, el infarto de miocardio, y el Alzheimer han sido siempre tus ejes de trabajo. ¿Qué diagnóstico haces de la lucha y el tratamiento del cáncer en España en la actualidad?

Nuestro país tiene centros como el CNIO que están a la cabeza de la investigación contra el cáncer. Tenemos que estar orgullosos de esto porque indica que nuestro país también es un país de ciencia y merece la pena apoyar a la investigación y ser capaces de traer los mejores científicos de todos el mundo. El CNIO tiene un prestigio internacional y eso hace que vengan a colaborar con nosotros empresas de todo el mundo. La lengua en la que hablamos en el CNIO, que está en Madrid, es el inglés y esto es porque tenemos científicos de todo el mundo.

15- En 1997, regresaste a España desde Nueva York para iniciar tu propio grupo de investigación en el Centro Nacional de Biotecnología de Madrid. ¿Crees que en nuestro país sigue existiendo la creencia de hay que ir a Estados Unidos a tratarse?

Yo creo que eso ya no es así. En nuestro país no solo hay investigación de excelencia sino que también hay muchos ensayos clínicos para probar nuevos fármacos. Para acceder a nuevos fármacos antes había que ir fuera, pero ahora los grandes hospitales de nuestro país también participan en muchos ensayos clínicos de fase temprana que son los que prueban los nuevos fármacos.

16- ¿Sigue siendo el cáncer un tabú en nuestra sociedad?

Creo que cada vez lo es menos conforme se percibe por la sociedad que es una enfermedad que se puede detectar a tiempo y curar cada vez con más éxito. Hay un libro de Susan Sontag que compara el estigma del cáncer con lo que fue la tuberculosis. El cáncer es una enfermedad asociada al proceso de envejecimiento. A partir de los 40 años aumenta la probabilidad de tener un cáncer o un infarto. No hay que sentirse culpable por ello. Hay que intentar entender su origen para retrasar o evitar su aparición y para tener tratamientos más efectivos.

17- ¿Tienes algún ideal para la lucha contra la enfermedad?

Más investigación, menos cáncer. Este es nuestro lema en el CNIO.

18- Los premios que has recibido hablan de tu trayectoria de excelencia. ¿Qué significa para ti haber recibido la Medalla de Oro de la Organización Europea de Biología Molecular (EMBO) como mejor investigadora europea menor de 40 años?

Fue un premio muy importante para mi carrera ya que es muy prestigioso a nivel internacional, creo que aún soy la única/único investigador español que lo ha conseguido. Este premio también ayudó hacer más reconocido mi trabajo en España.

19- ¿Qué dificultades aún tienen que superar las mujeres para desarrollar una carrera científica?

Las mismas que en otras profesiones. Hay que reconocer que el mundo aún está mayoritariamente dominado por los hombres en los niveles de toma de decisión y poder. En las carreras científicas, sobre todo en las del área de biomedicina, hay más mujeres que hombres. En el CNIO hay un 68% de investigadoras que somos mujeres. El problema es que en los puestos de dirección de la investigación, las mujeres aún no están igual de representadas que los hombres y hasta que eso no sea así, no habrá igualdad real.
Hay muchos factores que dificultan el ascenso de las mujeres a los puestos de máxima responsabilidad y se deben tomar medidas para cambiar esto. En el CNIO tenemos una oficina de mujeres y ciencia desde 2012 (WISE Office) y desde allí luchamos contra los estereotipos y los sesgos a través de un ciclo de seminarios muy prestigioso donde invitamos a mujeres líderes en sus respectivos campos. Pero no solo eso, también hemos cambiado la jornada laboral a una jornada flexible a través de un acuerdo con el Comité de Empresa, financiamos un 40% de coste de la guardería, damos un año extra a las mujeres y hombres en puestos de dirección de grupo que han tomado las bajas de maternidad antes de las evaluaciones, ponemos las reuniones en horarios que no sean excluyentes para hombres y mujeres que concilien, etc. Sin duda podemos hacer mucho, tanto a nivel individual como colectivo, para que las cosas cambien y no perdamos más talento femenino ni más oportunidades para cambiar el mundo.

20- En otras entrevistas has dicho que “La investigación es un bien común, una cosa de todos”. ¿Logrará la investigación su cometido para que en el futuro haya nuevos tratamientos contra enfermedades que hoy aún nos matan? ¿Qué debería hacer la sociedad civil para contribuir a que así sea?

En el CNIO tenemos nuestras puertas abiertas a la sociedad. La Iniciativa “Amigos del CNIO” permite a los ciudadanos que quieran apoyar la investigación del CNIO a través de donaciones. A cambio, pueden venir a conocernos, estar informados puntualmente de nuestras actividades y organizar reuniones conjuntas. ¡Nuestros amigos nos hacen ser más fuertes!

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